February 06, 2019
Laboratorio portátil. ¿Cómo funciona una instax?

A pesar de que es una tecnología que data de la década de los 40, la fotografía instantánea de instax puede sorprender a mucha gente que nunca se ha topado con las fotos reveladas al instante. Hay incluso gente que piensa que las cámaras funcionan como pequeñas impresoras portátiles y que portan tinta en su interior (como las grandes impresoras láser para computadora).

Nada más lejos de la realidad. El principio es simple: gracias a un proceso químico, la película analógica es revelada ante tus propios ojos, justo después de sacar la foto. La película está hecha con material que es sensible a la luz como las antiguas películas que necesitaban revelarse en laboratorios. Así es – spoiler alert-:  las fotografías en el pasado necesitaban ser tomadas y después revelarse en laboratorios oscuros donde se extraía el negativo, para después hacer el revelado del positivo; es decir, la foto ya con los colores originales.

En esa época, cuando se sacaba una foto, no se podía ver cómo quedaba a través de la pantalla. Había que terminar la película y después revelarla para ver el resultado final. Por eso las fotos instantáneas fueron una pequeña revolución, y, por tanto, y también fascinación.


Hoy en día lo instantáneo tiene sabor a infancia: se fija en el papel y se sacude como si así la foto apareciese más rápido (aunque no sirve de nada), impacientes por ver el resultado, en un mundo en el que todo se ha vuelto inmediato.

La forma en cómo trabajan las cámaras instax es el siguiente: cuando pones tu cartucho de películas, estás ante ni más ni menos que un pequeño laboratorio portátil. Es el mismo cartucho el que lleva todos los químicos necesarios para revelar y fijar la imagen, mismos que se activan en el momento en que aprietas el botón y la cámara lo expulsa por la ranura.

Paso 1: El papel fotosensible se expone a la luz al apretar el obturador y captura la imagen.

Paso 2: La cámara expulsa el papel por la abertura frontal.

Paso 3: Antes de salir pasa por unos rodillos que esparcen los químicos (situados en la parte ancha del característico margen blanco) por el papel fotosensible (esto quiere decir que no existen negativos de la foto instantánea, solo el positivo)

Paso 4: ¡Voilà! Aquí tienes tu foto en papel sólo unos segundos después de apretar el obturador. No está mal para ser tecnología de hace casi 70 años, ¿verdad?